lunes, 25 de junio de 2012

Toma Todo

De la misma forma que la Sociedad Rural se hizo llamar "El Campo" durante  la discusión de la 125 hace algunos años,  Hugo Moyano arma un corso y se disfraza de "El representante de los Obreros" para posicionarse politicamente tras su segura salida como líder de la CGT.

El plan, minuciosamente estudiado a la par de diferentes sectores que se están reacomodando tras el apabullante 54 % de las últimas elecciones nacionales, es una especie de orgía de espaldas rascadas que coinciden en el sentimiento de odio, resentimiento y celos para con la figura de Cristina Fernandez, quien ha sabido construir un triunfo arrollador en las urnas (por mérito propio y especialmente por tener enfrente una oposición fantasmal).

Moyano, la nueva figurita de la oposición, utiliza el discurso con el que construyó poder todos estos años (claramente con ayuda del kirchnerismo) y esconde sus verdaderas intenciones personales.

Para obtener apoyo mediático anunció un paro en "A Dos Voces" de la señal TN (medio que hace menos de un año lo denostaba y hoy lo recibe con los brazos abiertos) y también por lo bajo ya prometió lealtad a Scioli para una eventual candidatura en el 2015.

Moyano avanza con la idea de formar parte del nuevo mapa político, a mi entender con la alocada idea de llegar a ser gobernador de la provincia de Buenos Aires. Hace poco tiempo contó sin ponerse colorado que quiere ser "El Lula Argentino".

Moyano olvida que las grandes conquistas de su gremio fueron durante el proceso kirchnerista, olvida la recuperación de los niveles de empleo y las paritarias libres, además de todas las medidas de carácter social que requieren de un estado que recaude, como son los planes cooperativos de trabajo y fundamentalmente la asignación universal por hijo. Otro punto a tener en cuenta son los mas de dos millones de jubilados que se integraron al sistema previsional, tantos abuelos que sufrieron la injusticia de décadas de infamia y destrucción del aparato productivo nacional y habían quedado excluídos. Hoy todos ellos pueden tener un ingreso, todavía menor al que uno quisiera, pero mucho mejor que nada, que es lo que tenían hace apenas unos años.

En este contexto el líder camionero lanza un insólito paro para exigir eliminar el impuesto a las ganancias, que por una cuestión semiótica se puede discutir, ya que el salario del obrero no es una ganancia, pero que es el mismo impuesto que se cobra practicamente en todo el mundo con otro nombre (impuesto al ingreso) y tiene a Argentina como uno de los que menos porcentaje retiene del salario, tal como indicó Marcelo Zlotogwiazda en su programa "Palabras más, Palabras menos" por TN (y nadie dirá que es kirchnerista).

Nadie puede estar en desacuerdo con ajustar el piso de ganancias en base al resultado de las paritarias, pero pedir que se elimine ese impuesto es desfinanciar al estado de la misma manera que la oposición intentó con el absurdo planteo del 82 % móvil para los jubilados, sin explicar cuales serían las fuentes de financiación.

Lo que vamos a presenciar el miércoles es solamente un intento de seguir desgastando al gobierno, al que no le perdonan las últimas elecciones, al que no le perdonan proteger la balanza comercial positiva y el cumplimiento de los compromisos de deuda (que no contrajo el kirchnerismo), y al que no le perdonan que el 7 de diciembre la Ley de medios audiovisuales deba ser cumplida en su totalidad, lo que significará para el Grupo Clarín tener que desprenderse de 200 licencias.

Las torpezas del gobierno en materia de comunicación (con las medidas relacionadas al dólar, por ejemplo) solo sirvieron para que ese proceso de desgaste que se inició desde la misma noche del triunfo electoral encuentre algún sentido, y lo refuerzan de manera permanente con nuevas figuras. Ahora con Moyano, y sus delirios de grandeza, absolutamente funcionales a los poderes enquistados, esos que nadie vota.