jueves, 6 de septiembre de 2012

El divorcio entre los "planes económicos" y la realidad


El siguiente texto contiene párrafos extraídos del Prólogo del libro "Doctrinas económicas, desarrollo e independencia", del ingeniero Marcelo Diamand (*) editado en el año 1973 por la editorial "Paidos". Se refiere a la situación económica posterior a los años 60' cuando la industria nacional comenzó a verse deteriorada por las políticas económicas de esos años y que encontraría su punto máximo de quiebre  durante la dictadura militar que delegó la economía en el nefasto Martínez de Hoz.

Es interesante como este texto explica en gran medida muchas de las medidas que hoy resiste una porción de la sociedad que considera a la política puesta al frente de la economía, un despropósito y que está acostumbrada a los grandes planes económicos al estilo Cavallo, Roque Fernández o Lopez Murphy. Justamente ayer Alfredo Zaiat publica en su sitio la nota "Proyecto político" que vale la pena leer.

También recomiendo leer la siguiente nota de Marcelo Zlotogwiazda que anunciaba el fallecimiento del ingeniero Marcelo Diamand.

Prefacio

"Este libro es el resultado de diez años de trabajo realizado a la luz de cinco enfoques simultáneos relacionados con la economía del país. El primero es el del empresario industrial que en su actividad cotidiana, vivió y experimentó en carne propia las vicisitudes de la vida económica. El segundo es el del directivo e integrante de entidades empresarias, encargado de la defensa de los intereses sectoriales de la industria, puente entre el gobierno y los industriales. El tercero es el del asesor de varios gobiernos, responsable directo de algunos aspectos de la legislación económica vigente en el país. El cuarto el del fundador y coordinador de un grupo de estudios formado por profesionales y empresarios, actualmente denominado Centro de Estudios de la Realidad Argentina que, durante años de seminarios sistemáticos, debates e intercambio de ideas con los empresarios, políticos, funcionarios gubernamentales y la comunidad académica nacional y extranjera, se dedicó a la elaboración de esquemas intelectuales basados en la realidad socioeconómica argentina. Finalmente, el quinto enfoque emerge del esfuerzo personal de integración de las experiencias y las ideas en un modelo teórico coherente, correspondiente a la realidad argentina, y aplicable, con algunas modificaciones, a los demás países exportadores primarios en vías de industrialización o —tal como prefiero llamarlos— a los países de estructura productiva desequilibrada. La culminación de esta tarea —reflejada en múltiples publicaciones difundidas durante todos estos años— es, precisamente, el presente libro.

Cuando un ingeniero electrónico se dedica a escribir sobre economía le debe una explicación a sus lectores. Esa explicación se halla, en realidad, estrictamente relacionada con la tesis de este libro. De acuerdo con ella los problemas económicos argentinos —y en gran medida los de los demás países exportadores primarios en vías de industrialización— se originan en el total divorcio entre las ideas que guían la acción de la sociedad y la realidad. Este fenómeno se debe, en última instancia, a la increíble inadecuación entre el pensamiento de la teoría económica, nacido al comenzar el siglo pasado en los países industriales, y la realidad de los países de estructura productiva desequilibrada de fines del siglo XX.

El divorcio esquemas-realidad no es nada excepcional ni exclusivo de la economía. Según veremos en el libro, constituye una constante que aparece periódicamente en la evolución científica e intelectual de la humanidad, fenómeno agravado hoy por la tremenda velocidad del cambio. Se origina en una interacción muy compleja entre la estructura de poder que moldea históricamente la formación de las ideas —usándolas como herramientas de dominio— y la tremenda resistencia al cambio que despliegan posteriormente en forma autónoma las estructuras intelectuales, una vez formadas.

En el caso concreto de la ciencia económica, un profesional pasa años de entrenamiento universitario estudiando complejísimas teorías, basadas en complejas estructuras conceptuales y respaldadas por elaborados instrumentos matemáticos. Durante el proceso de aprendizaje confía plenamente en que lo que aprende constituye una ciencia objetiva. No se da cuenta de que las premisas sobre las cuales descansa todo el edificio conceptual que se le enseña constituyen una idealización de una realidad ya inexistente en el siglo XX y de que, además, nunca tuvieron nada que ver con la realidad de los países periféricos a la cual pretenden aplicarse. Tampoco logra percibir que estas teorías, presuntamente avalorativas, en realidad afirman la hegemonía de ciertos sectores y países, y constituyen una de las más sutiles herramientas de dominio ideológico que produjo la humanidad.

Cuando —después de años de estudios— al tratar de aplicar sus conocimientos choca con la irrelevancia de todo lo que aprendió y alimenta dudas acerca de su validez y su asepsia científica, ya es demasiado tarde: la estructura conceptual aprendida está tan incorporada que casi irremediablemente bloquea su comprensión de la realidad.

Los hombres como yo que, desde fuera de la profesión institucionalizada, se ven impulsados a estudiar la teoría económica por no encontrar en el pensamiento vigente explicaciones satisfactorias para las experiencias vividas tienen una gran ventaja, puesto que están libres de los prejuicios que ciegan a los que pasaron por la instrucción formal y además emprenden el estudio de los esquemas teóricos después de conocer el mundo de los hechos. Por lo tanto, a medida que van profundizando dicho estudio tienen la capacidad de desechar las premisas que, de acuerdo con su experiencia, no responden a la realidad y resisten así el lavado de cerebro que normalmente produce el aprendizaje formal de la teoría. Aquí, una vez más, la situación no es exclusiva de la economía. Tal como lo destacan los historiadores del pensamiento humano, a menudo son precisamente los hombres no pertenecientes a las profesiones los encargados de superar las barreras mentales a las que la ciencia institucionalizada no llega periódicamente.

El primer objeto de este libro es posibilitar el destrabe intelectual y demostrar que la crisis y la dependencia económica en la que se encuentra la Argentina y otros países similares se deben a las ideas equivocadas con que se maneja su realidad.

En este sentido, y tal como lo refleja el subtítulo, he tratado de alcanzar dos objetivos en forma simultánea: por un lado, describir concretamente la economía argentina y, por el otro, abstraer aquellas de sus características que pueden ser generalizadas al caso de otros países exportadores primarios en vías de industrialización. De allí la definición de las estructuras productivas desequilibradas y la simultaneidad de dos líneas expositivas: el análisis general junto con las referencias particulares a la Argentina.

El segundo objeto del libro es construir un esquema de pensamiento alternativo, capaz de reorientar estas ideas y proveer soluciones concretas a la problemática económica señalada.

Por último los invito a leer "La estructura productiva desequilibrada argentina y el tipo de cambio" un documento muy interesante escrito por Diamand

* Marcelo Diamand fue un ingeniero argentino, empresario y considerado un brillante intelectual. Se analizan sus trabajos en diferentes universidades.