lunes, 10 de septiembre de 2012

La historia se repite


En 1929 se desató en los Estados Unidos una de las crisis más grandes de su historia (sino la más importante) que terminaría impactando en Europa generando una ola expansiva de quiebras, suicidios, hambre, desocupación y un aumento abismal de la mortalidad infantil.

En ese contexto, el presidente Hipólito Yrigoyen hizo frente a la crisis de una manera muy particular. ¿Muy particular? veamos.

Texto extraído del libro "Historia Argentina, una mirada crítica" de Teresa Eggers-Brass.

"La Caja de Conversión era la institución donde se podían cambiar los "pesos papel" por "pesos oro", es decir, cambiar billetes por metálico. Había estado cerrada desde la Primera Guerra Mundial pero en el gobierno de Marcelo T. de Alvear se habia reabierto. ¿Que hacían con eso los capitalistas? Pedían préstamos en nuestros bancos, porque la tasa de interés era baja, compraban dólares u oro, y lo transferían a cuentas bancarias en el extranjero (por ejemplo en Nueva York, donde el interés era mucho mayor). El efecto era negativo para el país. se descapitalizaba. Los norteamericanos, retiraron los capitales invertidos en Argentina entre 1927 y 1928, y los volvieron a invertir en Estados Unidos, en el fenómeno de "repatriación de capitales". Nuestro burgueses, sin pensar en nuestro país, también hicieron lo mismo. Por eso Yrigoyen en 1929 cerró nuevamente la Caja de Conversión, a fin de que cesara la evasión especulativa. Pero Yrigoyen, en un gran escándalo público, fue acusado por sus compatriotas de no saber nada de economía, y Federico Pinedo —que luego, en 1933 y en 1962, sería ministro de economía— protestó por la medida, diciendo que la crisis mundial estaba a punto de ser superada. Nada más lejos de la realidad".

Pinedo era el abuelito del Pinedo ladero de Macri, la burguesía sigue haciendo cosas parecidas sin importarle un pito la economía nacional, la que debe estar subordinada a sus intereses sectoriales para no sufrir fugas de capitales y a los presidentes que cuidan el mango les siguen diciendo que no saben nada de economía. Como ayer, hoy.